La nueva pandemia que azotó Lima| Crónicas deformes.

Escribe Franco Martinez
Fotos por Bettina Gongora

¡Y se armó la fiesta en el barrio! Las paredes del emblemático Vichama se remecieron el viernes 24 de agosto ante el sonido estruendoso de Bestia Bebé, una de las agrupaciones más destacadas de la nueva escena rockera de Argentina. A tres años de pisar Lima por primera vez, el cuarteto bonaerense nos dejó muy en claro la gran aceptación que ya goza entre el público local.

Pero esta travesía musical empezó unas horas antes, con los chilenos Paracaidistas. Pese a que la audiencia todavía era mínima, este quinteto nos regaló una presentación cargada de adrenalina y con un estilo bastante punk. El repertorio incluyó temas de su EP debut, como el clásico McDonald, y otros de su reciente disco Bruxar, como Arrayán, Posmodernismo y Respeto público.

Luego nos tocaría disfrutar la música de Suerte Campeón, una de las bandas más jóvenes del circuito indie limeño. A diferencia de Paracaidistas, el público aumentó considerablemente y respondió muy bien ante canciones como Lluvia de verano, Problemas emocionales y Elisa, que conforman su EP debut Este es el comienzo de todo lo que no quieres. A su vez, el grupo hizo gala de esa irreverencia, ese desenfado y, hasta podríamos decir, ese descaro que los caracteriza en cada recital.

Vale mencionar que las actuaciones de ambos conjuntos finalizaron bastante rápido, lo cual fue más notorio en el caso de Paracaidistas porque no llegaron a interpretar canciones conocidas como Jardinería del mar. Esta situación cambiaría rápidamente con el ingreso al escenario del trío nacional Los Cunches.

A pesar de tener pocos años en la escena local, estos muchachos nos ofrecieron una performance impecable y bastante variada en cuanto a ritmos. Así lo demostraron canciones como Marita, Astronauta, ¿Y si me suelto? y Coming in from the cold (cover de Bob Marley), buenos ejercicios de rockabilly, noise, hard rock y reggae, respectivamente. Así dejaron satisfecho a un público que no podía contener más las ansias de ver en escena al “cuarteto de Boedo”.

Fue en este punto que empecé a sacar algunas conclusiones. Es maravilloso notar que existe un apoyo cada vez mayor del público limeño hacia los nuevos artistas locales. Para mí, es evidente que toda esa movida que empezó hace cuatro o cinco años finalmente está dando frutos. Incluso en la música de fondo para los intermedios podían escucharse agrupaciones jóvenes y talentosas, como Juan Gris, y otras con un buen puñado de años a cuestas, pero igualmente frescas, como Luis Guzmán. Sorpresas que dan mucho gusto.

Casi llegada la media noche, Bestia Bebé empezaba su acto entonando las primeras estrofas de Jóvenes y viejos: “Agitamos a la luz del sol, con las mangas dobladas en dos, cigarros en mi bolsillo superior…”. Los fanáticos no lo pensaron dos veces y se abalanzaron con furia sobre el escenario, dando inicio a un pogo interminable que se movía de un lado para otro, como las olas del mar.

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Pongamos las cosas en claro. Algunas bandas prefieren empezar con los temas de su disco más reciente porque les interesa más promocionar esa producción. Otras optan por un repertorio que intercale temas rápidos y lentos, quizás para sentirse más cómodos y ser capaces de controlar mejor a su público. Lo que hizo Bestia Bebé aquella noche no aplica en lo absoluto para ninguno de estos casos y, por el contrario, cada canción suya aumentaba el frenesí y la energía de los espectadores.

En esta oportunidad, el cuarteto apostó por un setlist bastante largo que superó las veinte canciones e incluyó un promedio de siete u ocho tracks por cada uno de sus tres álbumes: Bestia Bebé, Tigre de metal y Las pruebas destructivas (publicados en ese orden). Así tuvimos el gusto de escuchar clásicos como Luchador de Boedo, Omar, El gran Balboa, Fiesta en el barrio, Lo quiero mucho a ese muchacho y Wagen del pueblo.

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A estos temas debemos sumar los nuevos hits de su producción más reciente como son El monje, Otro villano más, ¿Dónde están mis amigos?, Yo me la aguanto, El amor ya va a llegar (cover de Daniel Johnston) y Fin de semana de muertes. Este último fue el elegido para cerrar un concierto vibrante de energía, ritmo y sonido: la noche en que los limeños nos dejamos azotar por esa “nueva pandemia” llamada Bestia Bebé.

deformamusic

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